02 marzo, 2007

Ondas

"Un éxodo en cada lóbulo puerta..."
Kaco, Valijas de forma rara


Allí está mi voz. La conozco. Como que es mía, ¿no?. Y, sin embargo, por estos días se me ha perdido, o algo así. Curiosa forma de enmudecimiento esta en la cual la voz puede ser todavía el movimiento del aire o la organización de minúsculos puntos en una pantalla, pero no ser la propia voz, sino una especie de resonador de otros sonidos, como los vidrios que vibran con las bocinas y los taladros neumáticos.

¿Qué hacer cuando la propia voz se pierde? Algo como cerrar los oídos, se me ocurre, porque, en la extraordinaria capacidad de entrar por ahí que tienen las otras voces, arrastran, cual onda portadora que la física ha descrito y la radiofonía explotado, la voz que en ese lugar, en ese caprichoso recortarse del cosmos que llamamos interioridad o incluso Yo, tiene la vocación, frágil, de ser una voz.

"Al modular una señal desplazamos su contenido espectral..."
de la definición de "onda portadora"
en donde ustedes ya se imaginan.

Allí está mi voz, y sin embargo, no la escucho. Se adelgaza, enflaquece y ahora parece una lámina, una superficie. Ahí está: eso que tiene la vocación de ser una voz, se convierte en un tímpano...

"...un ejercicio de la apertura, de la disponibilidad.
Hacer callar al hablador de adentro."
Daniel Freidemberg, en Kapput

2 comentarios:

Rain dijo...

la voz como mediadora ee otras voces que germinan dentro...

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este post sacude.


Y el link que pusiste, se agradece.
Es como abrir una caja de resonancia...


Gran salute.

Pablo dijo...

Gran salute para vos, Rain.