La niña A, de dos años, dice algo que puede más o menos transliterarse como “peshosha”, forma que no da fé de la ligera oclusión de la lengua contra el paladar, en una posición que imagino cercana a la que debe asumir durante la ejecución de una “ñ”, y que la niña intercala entre la “p” y la “e”. Tampoco da fe esa transliteración de la forma cerrada de la “o”, que sintetiza la “i” que ha desaparecido de su lugar luego de la primera “s”.
Que, aún indescriptible, suena adorablemente tierna esa pronunciación infantil, eso.
Y el niño B, el hermano, el mayor, destinatario del elogio, adopta un aire pedagógico y afirma: “no, vos sos preciosa. Yo... yo soy precioso”.
Como cada vez, entonces, sonrío de esa forma que le dicen "para mis adentros" y me doy cuenta, de vuelta, que los amo.
07 marzo, 2011
05 marzo, 2011
Lucas Pizarro y sus actos altruistas
...cuatro dadores de sangre,
cualquier grupo o factor...
cualquier grupo o factor...
“Hoy es un día raro. Vengo de donar sangre y me siento para el orto. Ojo, ningún matiz moral en esto: me bajó la presión al piso y yo me fuí con ella. Me desmayé, por suerte, en la misma sala del hospital. No me dí ni cuenta. Cuando termina la extracción, te hacen pasar a una salita donde te dan un café y, me río ahora que lo voy a escribir y recuerdo, una madalena. Estaba sentado tomando mi café cuando de repente siento que la auxiliar que me lo había servido me está sacudiendo, diciéndome ‘Señor, señor’ (ya no sólo los pibes me dicen ‘señor’). Veo que hay otra mina que la ayuda y me dice ‘sentate en el suelo, acostate’ y me levanta los pies y me los apoya sobre una silla. Quedé tumbado ahí, justo atravesado frente a una puerta que da a la sala de espera. La médica (porque la otra mina resultó una médica), me levanta los brazos y me pregunta si me siento mejor. Ahí yo ya puedo pensar y responder, me doy cuenta de lo que pasó y agradezco, ‘sí, un poco mejor, gracias’ y reparo en que estoy a la vista de todos los que esperan para donar. Se lo señalo a la doctora. Cierto, me vas a espantar a los donantes’ y nos reímos. ‘Yo creí que bajaba la cabeza para leer’, me dice la auxiliar. Se vé que me estaba cayendo así nomás cuando atinó a atajarme. Cuando pude pararme, me llevaron a otra sala. Estuve cerca de una hora tirado en una camilla junto a la cual había un desfibrilador. Esa presencia me resultó entre cómica y siniestra. Todavía me siento flojo y algo mareado y pienso que la jodita se metió en mi día y me lo cagó a lo largo y a lo ancho, porque no tengo voluntad de hacer nada. Sólo quisiera permanecer tirado esperando a que la sangre vuelva a su caudal...”
28 febrero, 2011
¿Y estos pibes quiénes son?
Webeando por ahí uno se cruza con cosas que le llaman la atención por motivos diversos. En este caso, me enganché con la idea visual que podrán apreciar a partir del minuto dos, más o menos. Nada del otro mundo, pero me divirtió.
Hasta ahí, me mantuvo entretenido el laburo del nerd de la guitarrita amarilla.
Me hacen acordar a algo...
TWO DOOR CINEMA CLUB | What you know from MGdM | Marc Gómez del Moral on Vimeo.
Hasta ahí, me mantuvo entretenido el laburo del nerd de la guitarrita amarilla.
Me hacen acordar a algo...
TWO DOOR CINEMA CLUB | What you know from MGdM | Marc Gómez del Moral on Vimeo.
26 febrero, 2011
Pater Putativus
Acabo de enviarle un mail a un amigo de nombre José. Ya no acostumbra a hacerse llamar así, pero de chico, para todos, era “Pepe”.
Supongo que conocen la leyenda acerca del origen del sobrenombre “Pepe”: vendría de Pater Putativus, que en las glosas de los textos teológicos se abreviaba “PP”, y era la manera en que se referían los estudiosos de la biblia a José, padre, como no puede ser de otro modo, adoptivo de Jesús el de Nazaret.
Y, vieron como es la cabeza de caprichosa a veces, que se queda rondando pensamientos inútiles, me fijé en algo, si lo piensan, curioso: esta leyenda supone que, para que en el idioma castellano la abreviatura “PP”, una referencia docta inscripta en textos de circulación, de suyo, restringida, se convirtiera en “Pepe”, apodo de todos los José, alguien que tenía acceso a esos textos y sabía leer debió comenzar a usar el “PP” para referirse a algún José, quizás el mismo José de Nazaret.
-Oiga hermano Bartolomé, ¿ha copiado ya la página sobre el PP?
-¿El Pepe?
-Si, hombre, José de Nazaret, el Pater Putativus.
-Procuraré haber acabado la página sobre Pepe antes de Completas, fray Ignacio.
-Ala, hermano Bartolomé, más respeto por nuestro Santo.
-Pero si se lo digo con todo respeto, Dios lo sabe.
(Y cabe imaginar a ambos monjes persignándose).
-¿Terminó la página, hermano Bartolomé?
-Si, como le prometí, fray Ignacio, y ya la he entregado al Padre Pepe...
-Discúlpeme usted, hermano Bartolomé...
-Que se la he entregao al padre José, como el Santo...
-Más respeto, hermano Bartolomé, que deberé indicarle penitencia.
(Y ambos monjes se persignan.)
Es decir que, en aquellos fantasmales, inquisitoriales, lúgubres y circunspectos monasterios del medioevo español habría habido un grupo de copistas poseedor de un celestial sentido del humor...
Supongo que conocen la leyenda acerca del origen del sobrenombre “Pepe”: vendría de Pater Putativus, que en las glosas de los textos teológicos se abreviaba “PP”, y era la manera en que se referían los estudiosos de la biblia a José, padre, como no puede ser de otro modo, adoptivo de Jesús el de Nazaret.
Y, vieron como es la cabeza de caprichosa a veces, que se queda rondando pensamientos inútiles, me fijé en algo, si lo piensan, curioso: esta leyenda supone que, para que en el idioma castellano la abreviatura “PP”, una referencia docta inscripta en textos de circulación, de suyo, restringida, se convirtiera en “Pepe”, apodo de todos los José, alguien que tenía acceso a esos textos y sabía leer debió comenzar a usar el “PP” para referirse a algún José, quizás el mismo José de Nazaret.
-Oiga hermano Bartolomé, ¿ha copiado ya la página sobre el PP?
-¿El Pepe?
-Si, hombre, José de Nazaret, el Pater Putativus.
-Procuraré haber acabado la página sobre Pepe antes de Completas, fray Ignacio.
-Ala, hermano Bartolomé, más respeto por nuestro Santo.
-Pero si se lo digo con todo respeto, Dios lo sabe.
(Y cabe imaginar a ambos monjes persignándose).
-¿Terminó la página, hermano Bartolomé?
-Si, como le prometí, fray Ignacio, y ya la he entregado al Padre Pepe...
-Discúlpeme usted, hermano Bartolomé...
-Que se la he entregao al padre José, como el Santo...
-Más respeto, hermano Bartolomé, que deberé indicarle penitencia.
(Y ambos monjes se persignan.)
Es decir que, en aquellos fantasmales, inquisitoriales, lúgubres y circunspectos monasterios del medioevo español habría habido un grupo de copistas poseedor de un celestial sentido del humor...
22 febrero, 2011
¿Lobo está?
"...cuando todos pasemos a ser neobonobos y
la única música valedera sea el free jazz..."
Tamarit, en Ignoto Braxton
la única música valedera sea el free jazz..."
Tamarit, en Ignoto Braxton
¡Pero claro! Neobonobos en masa, bailando, desenfrenados, al ritmo de un free jazz from hell. Machos y hembras en rave milenarista, en torno a vaya a saber qué dorado becerro, ídolo de lata u oro, qué más da, si al fin y al cabo un signo es un signo es un signo y no el metal de que está hecho, y revolean los brazos y sacuden las piernas y aporrean tambores, arañan guitarras y contrabajos, resoplan en saxos y clarinetes, aúllan un scat animal y todo parece tan desarticulado como el más granado free jazz.
Es así: parece que no hubiera ley.
Eso parece.
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