10 agosto, 2011

Pura sangre

Más los escucho, más me gustan. Estos muchachos me sacan el moño. Tienen esa cosa, esa furia desprolija, ese tono muscular, ese nervio, ese componente paramusical que sin embargo es tan sonoro, que me gusta adscribir a cierto jazz de hace unos años, a cierto rock de hace algunos menos.

MM&W me hacen pensar, caprichos de la libre asociación, en aquellos gatos jazzeros que imaginó el mojigato (valga el retruécano) Walt Disney, aquellos que cantaban "todos quieren, todos quieren, todos quieren ser un gato jazz"...



(De paso, un nuevo aporte a la exploración comunitaria del universo del "cover": el tema -o lo que queda de él- es de Hendrix)

4 comentarios:

Tamarit dijo...

¡Son muy chetos, estos tipos! Saben jugar...

Saluos sanvicentinos.

Pablo dijo...

Jejeje, puede ser lo de chetos. ¿Será que también por algún lado se les brota lo "newyorker"? Pero sí, saben jugar: fijate esto.

Ignoto posteó hace unos días lo último (creo) de John Zorn. Puso un comment con enlaces a más de Zorn, y ahí hay un disco con Medeski al piano. Ácido.

Tamarit dijo...

¡Guau! Me quedé con la boca abierta con lo que el tecladista sabe hacer con una melódica... (Resulta que yo también toco, para hacer ruido en los asados. Me cagó a palos, básicamente.) Muy lindo.

Buenísimo lo que me contás de Ignoto. Pero resulta que tengo el vicio o voluntad de ir bajando en orden. Así que todavía tengo unos 50 discos pendientes antes de llegar a lo más último. Metodismo salvaje.

Abrazo.

Pablo dijo...

Jaja. ¿Viste? Mi comment a tu comment adquirió forma de post.

"Metodismo salvaje" suena como el nombre de una religión, tal vez herética, pero religión al fin.

Abrazo.