17 octubre, 2010

A veces estoy tan down

Qué le anda pasando, Ramírez, que se lo vé tan callado. Nada, hombre, qué va a pasar: es la vida, que lo alcanza a uno, vio. Es que verlo así, callado, da como una pena o inquietud, usté, siempre tan locuaz, con la palabra justa. He perdido la confianza, mi amigo, en dos aspectos, si me permite ponerme analítico: he perdido la confianza en la palabra, pero, también, en lo que tengo para decir. Eso último es grave, don, ¿no lo pensó?. Ehh! Creo que preferiría no hacerlo. No se sonría así que le queda mal, ese sarcasmo. No es sarcasmo, es mas bien frustración o resignación. Ahh, la resignación; todo usté me transmite tristeza hoy, si me disculpa; se lo digo porque lo aprecio, usté lo sabe; mire que le daría un par de sopapos pa' despertarlo. No se me haga tampoco el que está de vuelta; le conozco los bajones también, a usté. Claro, bajones, sí, que tenemos todos.

3 comentarios:

Fodor Lobson dijo...

sip

Omar dijo...

Ramírez es un mal disimulador; tal vez un mal triste también porque vive y se toma la desazón para él solo, como si le perteneciera únicamente a él. O puede que no. Es probable que esté tan triste que la murria se le bote hasta por los poros, como dice la voz que lo comenta... ¿Su conciencia al espejo, quizá?

Saludos.

Pablo dijo...

NO sé si te seguí, Omar. Pensé al llerte en conciencias y en espejos y si es alguna otra cosa la conciencia (e incluso los espejos). No sé. Creí haber escrito un diálogo del que sólo había sacado los guiones (molestan, interrumpen). Pero es verdad, puede ser sólo una voz desdoblada (si una voz desdoblada es conciencia y es espejo)...