05 febrero, 2008

Donde el narrador ofrece una versión de cómo ocupó su tiempo en el verano y reflexiona irresponsablemente a partir del cine para párvulos

En este verano nos sacudimos con mi niño con toda la saga de Star Wars. Hace un par de meses, en un ciber, se copó jugando un juego que se llama "Star Wars Battlefield" y lo ví tan entusismado que me dije que era una buena oportunidad de ver si se enganchaba en seguir un relato más largo y relativamente más complejo que lo que hasta ahora venía acostumbrado.

Así que dedicamos enero, en esas horas en que no podíamos hacer otra cosa más que boquear frente al TV esperando que el cabeceo del ventilador nos diera a cada uno su turno de apenas alivio, a ver la historia de Anakin Skywalker.

Le encantó. Le hice ver la saga en orden narrativo, temía que el envejecimiento visual de la primera trilogía le desilusionara, le cortara el intertexto con el juego, basado en las nuevas pelis, y le impidiera entrar en la historia, así que empezamos por el "Episodio I".

La verdad es que la historia de la caída de Anakin está bastante bien contada y logró dejar en mi retoño un cierto regusto de angustia ("papá, ¿se vuelve a hacer bueno, Anakin?").

Vistas en secuencia, el que ahora viene a ser el Episodio IV, la primera de la serie de cuando nosotros éramos chicos, resulta paupérrima tecnológicamente. Es notoria la ausencia de los encuadres grandilocuentes, más notoria porque los nuevos episodios son más épicos, con panorámicas de ejércitos desplegados. En el Episodio IV todos los planos son cerrados, cortos, casi no hay panorámicas (y sólo si podemos llamar panorámica a las vistas de planetas solitarios en un cielo negro y vacío) y toda la escala es más humana (hasta hay un dialogo en un momento, que obviamente no recordaba y que pasó a destacarse en el nuevo contexto, entre un par de soldados imperiales, esos blancos todos iguales, anónimos, impersonales, que se tratan de "tu" y comentan un nuevo aparato que uno de ellos estuvo probando).

Mientras yo me fijaba en cómo iba cambiando la manera de contar la historia, cómo se iba volviendo más épica, cómo iba mejorando la tecnología empleada, mi niño disfrutaba todo ese viejo relato, lo seguía con atención e ignoraba completamente los aspectos formales y técnicos en que mi mujer y yo nos estábamos fijando para concentrarse, como correspondía, en las peripecias del Halcón Milenario, en las enseñanzas de Yoda, en la habilidad con la espada de Luke, para dejarse llevar, en fin, por una historia eficiente.

Yo esperaba a ver qué cara ponía cuando llegara la famosa revelación de "no, Luke, yo soy tu padre", porque ese diálogo es una parte importante en una película que él vió de chico y que le encantó: Toy Story. En esa peli, hay una cita de esa escena en el momento en que Buzz Lightyear pelea con su archienemigo el malvado emperador Zorg y lo acusa: "¡tu mataste a mi padre!", "no, Buzz, yo soy tu padre". Yo me preguntaba: "¿verá la cita?", "¿reconocerá la escena?".

Y sí, la reconoció, claro: se cagó de risa. "Jajaja, como Buzz", nos dijo, y yo me dí cuenta de que esa escena de aspiración dramática, el corazón de la lectura trágica de la vida de Luke Skywalker, era para él una escena cómica, una cita invertida cuyo original era la parodia de Pixar. Quizás sea mejor así.

Ahora anda por la casa usando como sables de luz los palos de las escobas y unos abandonados caños de agua (de esos colorados, de PVC), asegurando que él va a pasar al lado oscuro de la fuerza.



5 comentarios:

Fodor Lobson dijo...

Quizá George Lucas tenía en su momento una máquina de ver el futuro y "copió" la frase de Toy Story... ahora bien... la pregunta del millón de dólares es ¿porqué si tenía una máquina para ver el futuro no se ahogó en su propio vómito al ver las precuelas que él perpretaría?
(No ofense, please, es que Episodios I a III me parecen un puré de valium comparadas con las originales).

Pablo dijo...

No, no se preocupe, Fodor, que no está en mi ánimo afirmar que los episodios 1 al 3 son una gran cosa, vea que dije "cine para párvulos": es cine para chicos de 6 o 7 años, y para ellos funciona. Y, vuelta a ver, la saga original me parece lo mismo: si la recuerdo con afecto es porque la ví cuando tenía más o menos esa edad.

m. dijo...

No sé si el lado oscuro es más fuerte, pero más rápido es ...

jqn dijo...

"Y, vuelta a ver, la saga original me parece lo mismo: si la recuerdo con afecto es porque la ví cuando tenía más o menos esa edad" tal cual. además del buen momento leyendo el post.

mi sobrino me mordió lo pies de mi coleccion de muñecos recomprados regresion de por medio. -hizo bien yo a su tiempo perdí en una plaza los que tuve en mi infancia-

Pablo dijo...

M, el lado oscuro es. Stop.

JQN, ¡yo también tenía los muñequitos! Y que nadie piense que reniego de Star Wars o que la minimizo cuando la califico de "cine para párvulos": si leo hoy lo que leo y como lo leo, es, en alguna medida y entre otras cosas, porque en la década del 70 George Lucas me contó esta fábula.

Saludos