17 julio, 2007

Patente de corso: algunos derechos reservados

El negocio está instalado en una galería comercial. Tiene las paredes cubiertas con exhibidores repletos de CD's.

-Estoy buscando juegos para PC -el nene, a mi lado, mira expectante las cajas apiladas sobre el mostrador. Esas cajas revelan algo que no esperaba yo que fuera de otro modo: todas sus tapas están impresas con impresora de chorro de tinta.

-Tengo estos -me dice el que atiende mientras me pasa una carpeta. Contiene fotocopias o escaneos de las tapas de los juegos disponibles- ¿Tenés idea de qué máquina tenés?

-Un AMD Athlon 64 a 3200 Mhz con 512 de RAM y video NVidia integrado -le recito.

-Ah, es poca máquina. La mayoría no te va andar... algunos si detectan el video integrado directamente ni se instalan...

-Vemos qué tenés y elegimos alguno. Vos nos decís si puede andar... -y nos ponemos a mirar el catálogo.

-Este, pa, quiero este -exclama el interesado y señala con su dedito.

-¿Este andará en mi máquina? -le pregunto al vendedor.

-Puede ser, acá lo tengo -me informa, y me pasa una caja. La abre para mostrarme que el CD, plateado, sin marca y rotulado a mano con marcador indeleble, está bueno, sin rayaduras.

-Yo te digo porque no lo podés llevar y probar. Si no te anda no lo podés cambiar. Imaginate, vos lo grabás y después me decís que no te anduvo y te llevás otro...

Me río. Claro. En definitiva, el capitalismo es así: el sistema funciona sólo si algunos pueden ser piratas.

6 comentarios:

carlos dijo...

muy agudo.
Moral capitalista, vaya contradicción.

Pablo dijo...

Vos sabés, Carlos, que, justamente, me parece a mí, se trata de que no hay contradicción: si este pibe laburara en la fábrica de jueguitos, sería un mastín del copyright. Él entiende bien que no es una cuestión de derechos sino de quién amasa la mosca.

Un abrazo.

vadinho dijo...

tengo una amigo que vende dvds no-originales, pero como no es garca pero además quiere cubrirse de que lo pasen, le dice a sus clientes cuando le preguntan si acepta cambios: -sí, pero por el mismo título.

Pablo dijo...

Es que claro, no se trata de andar haciendo beneficencia, ¿no?. De algo hay que vivir. Un abrazo, Vadinho...

Carlos dijo...

Eso sin hablar de zapaterías que funcionan como casas de cambio ocultas, en calle 7, sin ir más lejos, ya no hay arbolitos pero hay unas cajas de zapatos que ocultan sorpresas inestimables.
¡Ah!, lo olvidaba, el "Carlos" de arriba no soy yo, aclaro, yo soy el verdadero, él es un falso carlos, fijate que está escrito con minúscula y critica al capitalismo. Bah, no sé si lo critica, pero lo pone en tensión. Yo, en cambio, lo admiro (de repente, me falló la "r" y puse una "t", "lo admito", pero es solo porque son dos letras que en el teclado están demasiado cerca). Yo lo admiro, decía, quise decir. En eso soy totalmente marxista o marxiano.

Pablo dijo...

Te confieso algo, verdadero Carlos: el Pablo que firma el post tampoco soy yo. Agua ha pasado bajo el puente.

Eso sí, creo que él, vos y yo somos tres marxianos...