25 abril, 2007

P2P

Un amigo me pasa un link a un video you tube de Dennis Chambers y acota una cita extraída de la película 24 hour people, algo como que el jazz es una música donde los músicos disfrutan más que el público. Implícito: es una música que está hecha más para ser tocada que para ser escuchada.

Mi asociación: una idea que leí por ahí, en algún blog amigo, la de que la poesía debe mas bien escribirse que leerse.

Algo en común. El jazz, dicen algunos, es más un lenguaje que un género. Algo en común: ¿cómo se imagina el mundo un jazzero, cómo se lo imagina un poeta? Un mundo de pares, un mundo donde todos son jazzeros, un mundo donde todos son poetas: mas bien tocar, mas bien escribir.

Derecho a, y responsabilidad de, una vuelta de solo para cada quien: "he ahí el lenguaje, Sr o Sra, a ver qué hace usted con eso".

No me hago el misterioso: pienso en los blogs, también...

13 comentarios:

Mariana dijo...

Me dejás pensando Pablo. Sabés, me encanta ver músicos de jazz en un escenario, me gusta ver el gesto de sus caras cuando tocan esos instrumentos. Y pienso también en mi padre escuchando discos de jazz con auriculares, como si fuera una ceremonia, sin hacer más que eso, sentarse y escuchar.
No me ocurre lo mismo con la poesía, cuando veo a un poeta leer lo que escribió generalmente me aburro, como si sus voces no pudieran transmitir lo que están diciendo.
En fin, de todas formas no soy músico ni poeta.

P. C. dijo...

(Recién estuve escuchando a Scofield con J. DeJohnette en batería y Larry Goldings en órgano...).
A mi me encanta escuchar jazz (aunque no todo el jazz), y no me interesan en lo mas mínimo las caras o los gestos de las personas que interpretan este estilo. Y te aseguro que el jazz se hizo para escucharse. El músico que toca jazz, escucha jazz mientras hace jazz. O sea, escucha el jazz haciéndose.
Por otro lado, no es cierto (al menos no para mí) que el jazz sea "una música que está hecha más para ser tocada que para ser escuchada". El mejor recital que recuerdo fue el que dio John McLauglin con su trio (Trilok Gurtu, Kai Eckardt) en Argentina, en 1991 ó `92.

P. C. dijo...

O sea: yo escuché a John McLaughlin y disfruté mucho de su música pero no soy John McLaughlin (ni lo fui en ese recital, ni nunca) ni toco en la banda de John McLaughlin (ni entonces ni nunca).

Pablo dijo...

a) A mí también me gusta escuchar jazz (en este momento es Mike Stern, con Chambers en batería) y no lo tocaré jamás. El disfrute se comunica y se comparte, se me ocurre, algo a lo que hace alusión Mariana. Y la sorpresa. Y el gusto. Y el tino...

b) A mí también me fastidian los poetas leyendo sus poesías. Casi tanto como los narradores leyendo sus relatos. Hay cosas hechas para ser leídas, no escuchadas...

c) Al contrario, me gusta disfrutar de varios narradores orales que, para mí, son en general personajes de radio. Un Dolina, por ejemplo. O un amigo que tengo que es fascinante de escuchar cuando cuenta historias.

d) Fueron a lo más literal de mi idea. Espero poder elaborarla mejor en el futuro. Algo encuentro que es afín con lo que estoy pensando en tu frase, PC, de que "el músico que toca jazz, escucha jazz mientras hace jazz. O sea, escucha el jazz haciéndose". Puede decirse lo mismo del poeta. No sé si realmente estamos en desacuerdo... No me imagino realmente un mundo donde todos sean efectivamente jazzeros o poetas...

una que por aquí pasaba dijo...

Con respecto al punto b)
¡Ud. dice eso porque nunca escuchó a Luisa K. recitando sus pornosonetos!!!

Pablo dijo...

¡Concedido, Una Que Por Aquí Pasaba!

inx dijo...

Sin embargo, la voz agrega ambiente, en la poesía. A mí sí me gusta, siempre y cuando me agrade la voz, como si cantara.

Pablo dijo...

:) Bueno, me convencieron y me rectifico: hay un poema de Zitarrosa que me resulta conmovedor, no sólo por lo que dice, sino por cómo lo dice. No sé si hubiera tenido en mí el mismo efecto sin el "ambiente" que pone la voz de Alfredo. Es verdad.

Aunque, caprichoso y terco, podría decir que hay un arte ahí que es el del decidor, como el del cantante de canciones, una arte multimedia que opera en los dos registros.

Pero no sé, tampoco, si es contradictorio: hablamos de artefactos donde la enunciación pasa a ser tanto o más relevante que el enunciado. El jazz es uno de ellos. ¿Serán los blogs?

Mi conclusión es que escribí un post demasiado simplista y simplificador... So it goes.

Un beso, Inx.

Mariana dijo...

Tal vez los simplistas seamos nosotros..

Saludos, Terrícolas dijo...

Sólo otro aporte a la confusión: se pueden decir y opinar montones de cosas de Borges, pero, alguien lo escuchó recitando sus poemas? El poema de los dones es maravilloso en su voz!, aunque coincido que son las menos de las veces en que un buen poema, leído, es el mismo buen poema, recitado.

franco de los santos dijo...

Che, a mí me encanta escuchar jazz. Claro que somos pocos. Ya que citás a Dolina, Pablo, él suele decir que en general a la gente no le gusta la música. Ni la literatura, podríamos agregar. Quizá por ahí va el asunto.
Como siempre, un gusto leerte.

Jorge Alberdi dijo...

Hace muchos años, viajaba a la a Bs As, que es como decir la capital, o al revés, para recorrer los sótanos donde se tocaba jazz, algún blues, y se masticaba el humo, Hernán Oliva paseaba su violín mágico junto con otros tantos viejos que le daban freneticamente a las cuerdas. Más allá de que disfrutaba del ambiente y de la música, me llamaba la atención los movimientos rítmicos de los intérpretes; el piecito que junto con el mío marcaban el ritmo, y me preguntaba lo mismo que vos, de otro modo ¿quién estaba disfrutando más? Algunos años después, luego de haber incursionado en actos creativos amparados en una cuestionable vanguardia, venía a la Capital por razones familiares y me enteré de un recital de un entrañable amigo, a quién conocí quizá, y justamente, por su cercanía al blues y a la poesía. Decidí darle la sorpresa y asistir al recital. Lejos de escuchar una melodía, los músicos me ofrecieron lo que en mi ignorancia llamé una catarsis de ruido. Después trataron de explicarme la teoría que sostenía sus sonoridades alternativas. En ese momento no tuve dudas: solo los intérpretes disfrutaban. >> http://www.condelarrosa.com.ar/discografia.html (un ejemplo de estas experiencias)

Respecto a los poetas: la verdad Pablo que prefiero un mundo lleno de mujeres bellas antes que de poetas, y en cuanto a la lectura: me encanta leer en voz alta, no tanto escuchar a otros salvo, y creo que aquí está el botón, que lean muy bien. Los escritores desdeñan, en su mayoría la oralidad, y suelen someter al público a insulsas y afectadas lecturas creyendo que esto los sitúa un poquito por encima de otros. La verdad es que una lectura, no es como el acto de tomar agua, una lectura pública que se precie requiere de algunos preparativos: elección del texto; no todos los textos resisten la oralidad; hay que pensar sí o sí en el que está del otro lado. Muchas veces debemos sacrificar el mejor escrito, el más logrado o aquel al que le tenemos mayor cariño porque se resiste a la voz. Por otro lado, como en cualquier espectáculo, hay que realizar ensayos. Por lo menos por respeto a quien asiste. Una buena lectura, una buena utilización de las inflexiones de la voz, los matices, etc, puede no solo hacer que el poema, como dicen en uno de los comentarios, coincida con el escrito sino que puede mejorar uno mediocre.
Y hasta aquí llegué mi amigo, que es mucho para lo parco que estoy últimamente con los comentarios

Pablo dijo...

Honrado, Jorge, por esta ruptura de la parquedad, gracias. Honestamente, creo, que la charla se fue a una interpretación literla de lo que para mí era una hipérbole, una exageración: discutir "quién disfruta más" es bizantino, desde el vamos, porque nadie tiene un disfrutómetro. Lo que tenía ganas de pensar alrededor de este post es en que ciertas expresiones llamémosles "del espíritu" convocan a una suerte de involucramiento de un tipo distinto, que llaman o excitan una forma de participación o emulación o algo, quizás más o quizás menos, pero algo. Estando en Colombia, yo, patadura irremediable, no pude evitar bailar cumbias y vallenatos: señor ahí tiene, haga.

Creo que el aforismo aquél de que la poesía más debe escribirse que leerse también es una exageración y oculta algo que dijo PC respecto del jazz: quien lee poesí, tanto como quien la escribe, quizás, no sé, arriesgo, lee poesía escribiéndose.

Pensaba mas bien en eso. Por lo demás, si claro, está bien escuchar jazz, o escuchar a grandes recitadores, o leer en silencio o tomar vino con soda.

Un abrazo, mi amigo, y un gusto recibirlo por aquí...