13 febrero, 2007

Charles Kinbote diseña un hipertexto

Para decirlo mal y pronto, Pale Fire (Pálido Fuego) de Vladimir Nabokov vendría a ser el comentario que un profesor de literatura, Charles Kinbote, escribe sobre el poema póstumo de un colega, John Shade, asesinado en su presencia. La novela pretende ser una edición comentada del poema de Shade y se inicia con un Prefacio, firmado por Kinbote, al cual sigue el poema, para terminar con una serie de comentarios a cargo de Kinbote, los que constituyen en definitiva el grueso de la novela y en los que se nos va pintando la historia y el carácter del comentador.

En el prefacio, mientras explica el cómo y el por qué de la edición comentada, Kinbote asegura que:
"...notes, arranged in a running commentary, will certainly satisfy the most voracious reader. Although those notes, in conformity with custom, come after the poem, the reader is advised to consult them first and then study the poem with their help, rereading them of course as he goes through its text, and perhaps, after having done with the poem, consulting them a third time so as to complete the picture. I find it wise in such cases as this to eliminate the bother of back-and-forth leafings by either cutting out and clipping together the pages with the text of the thing, or even more simply, purchasing two copies of the same work which can then be placed in adjacent positions on a comfortable table..."

(Una traducción a mi propio riesgo: "las notas, dispuestas en un comentario continuo, satisfarán sin dudas al lector más voraz. Aunque, de conformidad con la costumbre, están colocadas a continuación de la obra, se recomienda consultarlas primero y estudiar luego el poema con su ayuda, releerlas a medida que avanza por el texto y, probablemente, una vez terminada la lectura, consultarlas una tercera vez para completar la idea general. En casos como éste, me ha parecido sabio, a fin de eliminar las molestias del paginado, cortar las hojas y engramparlas juntas, o, aún más simple, adquirir dos ejemplares de la obra y disponerlos uno junto al otro en un escritorio cómodo..."

A Kinbote le molesta el paginado. Se imagina (entiendo que se imagina) una superficie continua donde todo el texto esté a la vista. Si eso no pudiera ser, ¿por qué no tener dos libros y listo? Y quien dice dos dice tres, cuatro, N libros.

O sea: texto fluido en una superficie (al menos teóricamente) infinita, a lo largo de la cual podamos hacer eso que nosotros nos hemos acostumbrado a llamar scroll y, además o en su defecto, N ventanas que nos permitan ver diferentes segmentos de una misma unidad. Kinbote quiere un browser, bah.

Lo del scroll suena a arcaísmo. Me imagino a un egipcio leyendo un viejo papiro o a esos pregoneros de las películas sobre el medioevo que desenrollan un bando a medida que lo leen (por cierto, "scroll" quiere decir, justamente, "rollo").

Pero lo que hace que Kinbote esté más cerca de nosotros que de los egipcios o los pregoneros es lo de las dos copias: para él es natural la reproductibilidad de la obra, es obvia, se da por descontada. Al contrario, tener dos o N ejemplares de un mismo libro era impensable para un egipcio o un erudito medieval, cada libro era único y copiarlo requería un despliegue de trabajo humano desmesurado en relación con el capricho de un estudioso de no tener que molestarse en pasar páginas.

Pero para Kinbote, como para nosotros, no es descabellado. Además, pretende que, a pesar de la costumbre (¡la costumbre!), el texto no se lea secuencialmente, sino que se vaya derecho a las notas, se vuelva al poema y se vuelva a las notas mientras tanto. Kinbote, que escribe un comentario donde cada nota refiere a un verso o grupo de versos de un poema, hubiera flasheado con la posibilidad de hacer hipervínculos.

Pero bueno: Kinbote, y disculpen el spoiler1, estaba completamente del moño.

11 comentarios:

Fodor Lobson dijo...

¿¿¿gastar plata en comprarme dos veces el mismo libro, en lugar de comprar dos libros distintos???

Kinbote quisiera poder hacer interfaz con toda la información, via puerto USB, y descargarse el poema, las notas, la ayuda etc etc... mmmm no no no. Me quedo con el palante y patrás convencional.

Pablo dijo...

¿Y fotocopiarlo, Fodor? Por ahí literatura no, pero, estudiando, cosas de otro tipo sí he leído en dos copias, o he tenido aparte esquemas y tablas, cosas por el estilo, mientras leia el cuerpo de texto.

Escribiendo documentos complejos o largos con Word, he usado la opción de separar la pantalla para ver dos bloques al mismo tiempo, cosas así.

Y aquí, en la web, es raro que tenga a la vista sólo una ventana del browser.

Hablo de posibilidades técnicas...

Pablo dijo...

Otra que se me ocurrió, Fodor, también de mi experiencia como estudiante y que presupone la reproductibilidad de la obra: la lectura en grupo, cada uno con su fotocopia, saltando desordenadamente por diferentes partes del texto, como en un equilibrismo de lectura...

carlos dijo...

excelente post, Pablo. Me quedo pensando si me resulta tan estimulante por las relaciones que descubriste o porque habla de lo que hacemos (y sólo los que lo hacemos sabemos en qué consiste, si se me permite el derrape). De todos modos sólo a un idiota se le ocurriría preocuparse por la distinción.
Una razón más para que me guste: llevás la mirada hacia la literatura, invitás a una lectura, abrís el juego... ¿ponés un "link" más?

Pablo dijo...

gracias, Carlos. Y tenés razón en lo de la inutilidad de separar esos aspectos que decís. Si acaso saltan a la vista ciertas relaciones es porque surgen de la actividad de pensar esto que hacemos (comer higos ;-)

Un saludo.

Puck Robin dijo...

Se ve, creo, la necesidad de sentido que texto y notas tienen entre sí. Kinbote pareciera que descuenta eso y su imaginación de "artefactos" para presentar al lector todo junto casi que invita una lectura particular en desmedro de otras. Quiere dirigirla. Hay el texto solo, hay las notas solas y hay otra cosa que es todo junto. Aparece como mecánica una práctica, digamos, como más de hecho: la necesidad que todo texto tiene de otros textos para cobrar, y es plena anarquía de lector tal embolso, sentido.

Hay un album de los Flaming Lips llamado Zaireeka, de 1997, una caja de edición limitada que incluye 4 discos. Como instrucción en el librito se indica: "Each CD contains the same 8 compositions intended for simultaneous playback on up to 4 CD players". Y también: "Each disc has a partial mix of the same eight songs, so the only way to hear the album as intended is by using four different cd-players at once". Personalmente ni en mis épocas de dee-jay tuve cuatro compacteras, y así es como también aquí la compu me resolvió el problema. Basta un software multipista o un plugin de Winamp que permite múltiples instancias del ejecutable y ya: se puede oír el Zaireeka que los Flaming querían.

Por lo demás coincido con Carlos. Excelente post.

Pablo dijo...

Claro!!! Kinbote quiere dirigir la lectura, y es, aunque esto es llevar la charla hacia otro aspecto del asunto, me parece, un recurso de Nabokov para ir introduciéndonos en la megalomanía del personaje, es una de las primeras pistas. ¿Pero no se dice que todo Gran Escritor crea su lector, en el sentido de que crea los hábitos de lectura con que habrá de leerse su obra? ¿Acaso el remanido Rayuela, ejemplo clásico de antecedente de texto no lineal e hipertextual, no "dirige" de alguna manera la lectura, aunque bienpensantemente nos invite a escoger entre leerla de un tirón o siguiendo los numeritos?

No tenía idea ni del disco ni del grupo que decís. ¿Y como preveían el sincro, esos muchachos? Interesante que, otra vez, lo que aparece como una potencialidad engorrosa con una tecnología, se convierte en algo practicable con la PC...

Un abrazo, Puck.

Fodor Lobson dijo...

La lectura en grupo... a ver, la lectura es de por si una actividad unipersonal.. sin embargo, dándole una vueltita más al saunto...sí, ¡me gusta la idea! como ejercicio de relación social y experimento de a ver que sale. Vendía a ser lo más parecido a una creación artística que se puede hacer desde el puesto del receptor de la obra.

Pablo dijo...

Digamos que la lectura es algo individual, concedamos eso (hay que gente que opina lo contrario, que lo que se entiende por "lectura" es un hecho eminentemente social), pero en todo caso, lo que me interesaba recortar era la posibilidad técnica de que cada quien tenga su copia. En el medioevo también había "lectura" en grupo, pero era uno que leía en voz alta y otros que escuchaban, porque era un delirio pensar que cada uno tuviera su copia...

Dicen que esa posibilidad, que cada quien tenga su copia, minó la autoridad de la Iglesia he hizo posible la Reforma, con su idea de libre albedrío y de que cada quien podía abordar por su cuenta los textos sagrados: claro, cada quien podía (tenía la posibilidad fáctica, al menos teóricamente) de hacerlo.

Fodor Lobson dijo...

Jejeje, definitivamente Guttenberg imprimiendo por primera vez en toda la historia de la humanidad, precisamente La Biblia, no le hizo ningún favor a la Iglesia(jejejeje).
En cuanto a la individualidad vs. solialidad de la lectura, me ha hecho pensar Ud. un poco más, pero retorno a mi opinión original, valiéndome de una actividad paralela a la lectura, ver televisión (ya estoy escuchando algunas vestiduras rasgarse, jajaja). Fíjense que la televisión está dirigida a cada uno de los televidentes de forma individual, y por eso los conductores normalmente se dirigen a "vos" y no a "ustedes".
¡Qué buen post el suyo, y qué buenos comentarios que le dejaron! Abrazo para todos.

Pablo dijo...

¿Viste, Fodor, qué gente macanuda?

Los mismos que dicen lo que dije sobre la lectura, lo dicen de la tele-visión, ojo. Lo del "vos" es un artilugio retórico, pero los conductores saben que se dirigen a ciertas categorías de consumidores, viven de eso. Igual me parece perfectamente legítimo equiparar la experiencia de lectura a la de tele-visión, al menos para ciertos fines.

Otro abrazo para vos...