06 octubre, 2012

El don

Habría que intentar otro pesar, 
otra alegría, un sitio 
distinto para esta alma que se espeja...
 Tamarit 


El libro inició su recorrido hace meses, años, tal vez. Fue pergeñado, deseado, escrito y fabricado en Córdoba. Fue dedicado a una decena de personas. Otros tantos ejemplares fueron entregados en don a un mensajero y transportados por unas primeras manos humanas desde La Docta hasta la Reina del Plata. Ese primer mensajero podía guardar un ejemplar para sí, pero debía acercar al resto a otro destino. Un tiempo humano, que no se mide sino por los azares de las ganas y la voluntad, transcurrió hasta que las manos del primer mensajero se encontraron con otras y conversaron y entregaron en don los ejemplares del libro. Manos humanas lo transportaron desde la Reina del Plata hasta algún lugar del Oeste. La cruda y bruta materialidad del libro esperó otra vez un tiempo humano hasta que tuvo lugar un nuevo encuentro. El segundo mensajero guardó un ejemplar para sí y transportó camino al Sur la ruda materialidad del papel y la cartulina. Mis manos recibieron un don y un testigo. Guardé un ejemplar para mí. Otros dos ejemplares más esperaban aún para encontrar su destino. Más tiempo humano pasó. Hoy, mis humanas manos pasaron los dos últimos ejemplares a un nuevo mensajero, que guardará un ejemplar para sí. Sólo falta un libro. En estos tiempos interesantes que nos tocan, la historia que quiero contar es la de un curioso libro, un libro de poemas, un libro impreso en papel, que recorrió por tierra, en bolsos, carteras, guanteras o mochilas, cientos de kilómetros para hilvanar una decena de puntos.

5 comentarios:

Vero dijo...

¡Falta el mío! Y tan cerca que estuve de arrebatarlo... Me sobró prudencia, me faltó alcohol.

Tamarit dijo...

¡Uy! ¡Vero DEBE tener ese pedazo de materia! (Gracias, amigo Pablo, por esta historia o red de puntos de que contás. Por contarlo, quiero decir. En fin: no sé escribir.) :-)

Pablo dijo...

Supongo que por bocón ahora me toca rastrear en cuál de las manos mensajeras quedó el objeto destinado a Vero. Omití las bifurcaciones que debe haber habido por razones digamos ¿estéticas?...

Tamarit, todo el viaje de su libro, ya se lo he dicho, me pareció un "hecho poético", si me permite la palabrada, amablemente adjunto a los poemas.

Vero dijo...

Aclaro: hubo reparto de dones en La Plata, pero solo para los del reino. Aunque después de leer lo que pone Pablo pienso que es buena cosa respetar el rito. Mi libro está en otro lado, ya llegará a mí.

Pablo dijo...

"El reino". Me estoy cagando de risa ;-)

(Está bien: por la balcanización del Plata!!! Si los uruguayos pudieron...)