17 agosto, 2011

La estupidez (propia) es (la más) insondable

-Disculpe, señor, ¿ésta qué estación es?

-No venía mirando, pero debe ser Hudson...

Mirá que hay que ser pelotudo. ¿En qué cabeza cabe responder esa pregunta empleando para la palabra "hudson" una sin dudas inexacta pero en todo caso aceptable pronunciación inglesa? Qué boludo. Si en ese momento el Sur hubiera decidido ejercer su legendaria justicia arrojando a mis manos un cuchillo, habría tenido el puntazo bien merecido por nabo y por fifí.

Y no era la primera vez. "Sí, el otro día anduve por Hurlingham", te dije, ¿te acordás? "Se dice Úrlingan", me corregiste, un poco maternal y como abarajando la desgracia. Y eso que había pronunciado la "u" como tal y la "h" como una jota carrasposa. Pero no hay caso.

-Lo que pasa es que yo vivo en Jaedo-. El chiste, repetido hasta el cansancio, de un amigo de mi viejo...

3 comentarios:

guilleO dijo...

Y no se olvide de Don Güilde, que también suma.

Abrazo

Pablo dijo...

Pero claro!!!

My name is Wilde... Eduardo Wilde.

Otro para usté

Vero dijo...

Una curiosidad: Eduardo Wilde le puso a su caballo su apellido, tal como era pronunciado por algunos: Bilde.